No quería olvidar a estos jinetes, que como la caballería villana de la Castilla medieval, estaban en el último rincón del mundo, combatiendo con fantasmas en el desierto. Quiero dedicar esta pequeña ventana del pasado a todos los que vibraron con Centauros del desierto o con el Teniente Blueberry. Pues antes que John Wayne, lucharon con los navajos y los apaches estos soldados españoles, los soldados de cuera.
Desde su creación a finales del siglo XVII hasta bien entrado el XIX, unos colonos, que vivían de pequeñas huertas, envíos militares y trueque con los nativos, vigilaron la frontera en un cordón de pequeños presidios, tales como El Paso o El Álamo, en un vasto territorio -de California a Tejas-. Una labor imposible que solo ellos supieron soportar.






